Que los empleados de cualquier sector productivo tengan un tipo de calzado específico no es un capricho de sus empleadores.

¿Qué características debe tener el calzado de seguridad?

Las características de este tipo de calzado varían dependiendo del riesgo de la labor, y es responsabilidad de cada empresa proteger y velar por el cuidado de cada empleado.

Aunque no siempre es posible anticipar y prever cualquier tipo de crisis, contar con un uniforme adecuado es un plus, y una de las partes más importantes de cualquier uniforme es el calzado, pues protege las extremidades inferiores, que por lo general son las más vulnerables.

¿Por qué es importante el calzado de seguridad?

No solo cumple con la tarea de proteger, sino que además lo pide la ley. Las empresas administradoras de riesgos laborales reportan cada año un gran número de accidentes asociados al mal uso del equipamiento de seguridad; por esta razón es necesario que, a parte de los guantes, gafas, o auriculares requeridos, el calzado sea un elemento al que se le preste la suficiente atención.

¿Qué tipos de riesgos evita el calzado de seguridad?

Las quemaduras, resbalones, caídas, cortes, choques, electricidad, cambios de temperatura, contaminación bacteriana y las salpicaduras de metales fundidos son algunos de los elementos externos con los que el trabajador puede encontrarse.

Tener un calzado adecuado puede protegerlo de estas lesiones, y en ocasiones, incluso salvarle la vida.

¿Qué debe tener un calzado de seguridad apropiado?

No todos los sectores productivos utilizan el mismo tipo de calzado. Elegirlo bien requiere una cadena de preguntas relacionadas con el tipo de actividad que realiza quien lo usa, sabiendo que, más allá de protegerlo, tendrá mucho que ver con su comodidad y su nivel de productividad.

Es precisamente dependiendo del tipo de trabajo que la elección se hará más amplia, ofreciendo desde zapatos hasta zapatillas y botas de seguridad. Elegir un calzado con mucha rigidez exigirá más esfuerzo a quien lo porte, por ejemplo. La alternativa está entonces en optar por un tipo de calzado que le dé flexibilidad al trabajador, con un tipo de suela antideslizante que evite tropiezos, caídas o resbalones.

La frescura y la talla son otros factores para tener en cuenta, pues si el tamaño del zapato no es el indicado para la persona puede dar cabida a problemas bacterianos, dermatitis o lesiones.

En síntesis, un calzado de seguridad apropiado es aquel en el que el trabajador se sienta cómodo y protegido, lo que podrá prevenir accidentes laborales, cuidará la integridad y la vida del empleado y hará crecer, por defecto, el nivel de productividad del equipo, cumpliendo con la norma y evitándole así sanciones a la empresa.

No importa si el camino es largo o corto; lo importante es recorrerlo bien. ¡Llegó la hora de caminar! ¿Cómo está ese calzado de seguridad?